Hoy publicó "La Jornada" otra de las excelentes caricaturas de "El fisgón" (Rafael Barajas), que resume no solamente lo que ha sucedido en estos últimos días en Iztapalapa en relación a la elección interna que pretendieron realizar dentro del PRD, sino que puede servir muy bien para ilustrar los últimos fraudes que impunemente se han dado en México.Podemos cambiar el nombre de Clara Brugada por el de muchos otros más que el pueblo ha pretendido que sean sus representantes o gobernantes y no se lo han permitido.
¿Llegarán los ocupantes de las cúpulas del poder a permitir que esto cambie, o será necesario que de otra forma se mejoren las cosas?. A este respecto es muy recomendable la lectura de "Ferdinand Lasalle" (abogado y político socialista alemán, 1825-1864) "¿QUE ES UNA CONSTITUCIÓN?", para conocer un poco sobre los factores reales de poder y entender que uno de esos factores está conformado por el pueblo, supuestamente el más fuerte pero el más desorganizado y, principalmente, desinformado (en donde está su debilidad). A continuación la parte final de dos de sus conferencias (abril y noviembre de 1862) de donde se hizo la obra más leída de este gran pensador. Esperemos que les sea de interés y utilidad. Como siempre, un saludo con aprecio para todos. Atentamente: EAJM.
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El instrumento de poder político del rey, el Ejército, está organizado, puede reunirse a cualquier hora del día o de la noche, funciona con una magnífica disciplina y se puede utilizar en el momento en que se desee; en cambio, el poder que descansa en la nación, señores, aunque sea, como lo es en realidad, infinitamente mayor, no está organizado: la voluntad de la nación, y sobre todo su grado de acometividad o de abatimiento, no siempre son fáciles de pulsar para quienes la forman: ante la inminencia de una acción, ninguno de los combatientes sabe cuántos se sumarán a él para darla. Además, la nación carece de esos instrumentos del poder organizado, de esos fundamentos tan importantes de una Constitución, a que más arriba nos referíamos: los cañones. Cierto es que los cañones se compran con dinero del pueblo: cierto también que se construyen y perfeccionan gracias a las ciencias que se desarrollan en el seno de la sociedad civil, gracias a la física, a la técnica, etc. Ya el solo hecho de su existencia prueba, pues, cuan grande es el poder de la sociedad civil, hasta dónde han llegado los progresos de las ciencias, de las artes técnicas, los métodos de fabricación y el trabajo humano. Pero aquí viene a cuento aquel verso de Virgilio: Sic vos non vobis! ¡Tú, pueblo, los haces y los pagas, pero no para ti! Como los cañones se fabrican siempre para el poder organizado y sólo para él, la nación sabe que esos artefactos, vivos testigos de todo lo que ella puede, se enfilarán sobre ella, indefectiblemente, en cuanto se quiera rebelar. Estas razones son las que explican que un poder mucho menos fuerte, pero organizado, se sostenga a veces, muchas veces, años y años, sofocando el poder, mucho más fuerte, pero desorganizado, de la nación; hasta que ésta un día, a fuerza de ver cómo los asuntos nacionales se rigen y administran tercamente contra la voluntad y los intereses del país, se decide a alzar frente al poder organizado su supremacía desorganizada.Hemos visto, señores, qué relación guardan entre sí las dos Constituciones de un país, esa Constitución real y efectiva, formada por la suma de factores reales y efectivos que rigen en la sociedad, y esa otra Constitución escrita, a la que, para distinguirla de la primera, daremos el nombre de la hoja de papel.
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